Tengo una teoría, probablemente no sea la teoría de mi vida pero, al menos, es una teoría (tonta, también probablemente). Situándonos en un ambiente de alta competencia intelectual (una universidad de prestigio, un laboratorio puntero,…) no más del 10% o 15% de las personas envueltas en dicho ambiente son especialmente inteligentes: el resto simplemente intentan serlo o parecerlo, lo cual desemboca en que en estos grandes agujeros negros de ‘mentes’, hay dos modelos de sujetos.
Están los que son inteligentes y para los que trabajar sobre determinadas materias y bajo un ambiente elitista no les supone ningún esfuerzo o complicación: entienden las cosas fácilmente y las aplican sin dificultad. Para este tipo de sujetos la vida es mucho más que trabajo: tienen hobbies y vida social de la que se pueden ocupar sin ningún problema puesto que el trabajo no les absorve el 100% de su tiempo.
Por otro lado están las personas que no son especialmente inteligentes, quizás simplemente brillantes, pero en su afán por situarse al mismo nivel que los primeros intentan compensar su ‘falta de chispa’ con trabajo. Este tipo de gente se ve completamente absorbida por su trabajo o sus estudios: su mente sencillamente no ha sido diseñada para esa tarea, pero a base de ser testarudos intentan que así sea. Por supuesto, su vida es su trabajo: no hobbies, no vida social,…
Creo que esto pasa de manera más frecuente con temas de ostración social, quizás porque el propio cuerpo humano no ha desarrollado mecanismos para hacernos notar que estamos perdiendo nuestra vida por algo para lo que no estamos especializados. Es como cuando uno coge la bici e intenta subir un puerto de montaña: tu cuerpo te dice que no, que tú no tienes facultades para ser ciclista. De la misma forma debería advertir a una persona que se está perdiendo la vida!
CMU se puede considerar un ambiente de elevada competencia intelectual: para las personas inteligentes imagino que será como un pequeño paraíso, pero para los no especialmente inteligentes creo que se convierte (para muchos de ellos) en una pequeña cárcel. Hay gente muy marginada aquí: personas que prácticamente no hablan con ‘extraños’ con los que se cruzan todos los días, personas que pasan el día encerradas en un laboratorio sentadas frente a un ordenador, personas que no salen mañana, tarde o noche,…
Yo no me creo en condiciones de determinar cómo debe ser una vida para considerarse tal: obviamente cada cual elige su marco. Pero no deja de haber algo en el aspecto y la cara de las personas que te transmite cuándo una persona es feliz, y por aquí no son, ni de lejos, una mayoría.







